Locales y turistas, precios diferenciados
Algunos años atrás, el blog Boing Boing publicó una entrada sobre los costos diferenciales que se cobraban en Venecia a locales y turistas.
Algunos comerciantes venecianos mantienen tres tipos de precios: el que cobran a los locales (bajo), el que cobran a los turistas (alto) y el que cargan a los turistas desagradables (muy alto). “Ser desagradable” incluye no hablar italiano
El tema de los cobros diferenciados a locales y turistas es un tema que se debate hace décadas en el mercado turístico. El motivo de estos comportamientos es bastante simple. En primer lugar, se asume que el turista desconoce mayormente los costos locales de los productos, y por eso pueden recargar el precio. Segundo, se da por sentado que los turistas tienen más dinero que los habitantes locales, y por eso deben pagar más caro por los mismos productos. Esta segundo causa suele ser la justificación de que muchos comerciantes del destino suelen usar para dejar en claro la “justicia” de sus precios.
Estos valores diferenciados entre turistas y locales generalmente son algo bastante aceptado en el mercado, aunque desata protestas una vez que los comerciantes del destino comienzan a cobrar precios donde la diferencia con los locales se hace demasiado evidente. En esos casos, comienzan a aparecer los cuestionamientos. La cuestión, por lo general, se suele apaciguar cuando, en épocas de crisis, los turistas escasean, y hay que resignar margen de ganancias para vender algo.
Pero no todo es una cuestión informal. En muchas naciones, el precio diferenciado entre locales y turistas está establecido legalmente, y es aplicado por empresas como aerolíneas y empresas de turismo. Sin ir más lejos, en Argentina aún hay precios diferenciados para residentes y turistas internacionales, con diferencias del 100 % ó mas. Obviamente, a quienes llegan a nuestro país esas diferencias poca gracia le hacen, pero están en vigencia.
Lo cierto es que, cuando salgamos de casa de viaje, va a ser bastante complicado que logremos zafar del todo del “precio para turistas”. Sobre todo si viajamos lejos de casa y no manejamos con fluidez la lengua local. Así que mejor prepararse, porque muy probablemente nos cobren un poco de más en varios de los productos que compremos.
¿Te pasó alguna vez que te cobraron o te quisieron cobrar mucho más en algún destino turístico? Si tenés una buena anécdota, podés dejarla en los comentarios.
La entrada original de Boing Boing se puede leer (en inglés) en este enlace.












