Octubre 6, 2008

Santa Teresa, el otro Rio de Janeiro

Seguramente la mayoría de los turistas que visitan Rio de Janeiro lo hacen atraídos por sus festividades, vida nocturna y playas. Así, todo suele reducirse a los barrios más cercanos al mar, como Copacabana e Ipanema, y no se habla mucho del resto de la ciudad. Pero uno de sus barrios más interesantes está a cierta distancia de la costa; es Santa Teresa, una zona de Rio que merece visitarse. Se trata de una zona con hermosas y antiguas casas, ya que décadas atrás era la zona de residencia de las clases altas cariocas. Hoy conserva esa belleza, en medio de calles de adoquines que suben y bajan.

El bondinho pasa por Largo de Guimaraes

El barrio se ubica sobre un cerro, y la mejor forma de llegar allí es en el Bondinho, el último tranvía de la ciudad, y que pueden ver en la foto de arriba. Se lo puede tomar en el centro de la ciudad, al lado del edificio de Petrobrás. Los días de lluvia muy fuerte no funciona, ya que no puede circular por las pendientes. Es muy económico, pero quienes viajan en los peldaños a los costados no pagan nada. Eso produce una situación muy particular: los asientos del bondinho suelen estar vacíos o poco ocupados, mientras a los costados se amontonan los pasajeros. Una buena zona donde bajarse es el Largo de Guimaraes, donde se cruzan las dos lineas del bondinho, y en donde encontrarán bares y sitios de ventas de productos y artesanías.

Por los bares

En el Largo de Guimaraes encontrarán bares como el Mineiro, que aparece en la foto de arriba, y donde se puede comer una deliciosa feijoada. En la zona hay varios restaurantes más, dedicados a comida de mar y otros. No muy lejos, en la esquina de Santa (foto de abajo), puede hallarse el Bar do Thiago, donde sirven muy buena cerveza.

La esquina de Santa

En los últimos años han aparecido en Santa Teresa una serie de alojamientos, como hostels para viajeros. La zona es muy agradable para quedarse en ella, pero hay que tener en cuenta que está a una cierta distancia del centro o de zonas como Ipanema y Copabana. El bondinho, además, deja de funcionar bastante temprano. Por las noches, además, los taxistas suelen negarse a ingresar en el barrio, y dicen “no conocer bien”. Claro, después piden una tarifa bastante superior a la que marcaría el taxímetro, lo que parece les hace recordar la memoria. De todos modos, si se alojan en otras zonas de la ciudad, no dejen de pasear por Santa Teresa, una de las zonas más hermosas de Rio de Janeiro.

Para leer más sobre Santa Teresa en Blog de Viajes:

Cronicas Cariocas V: Santa Teresa
Cronicas cariocas VI: mas de Santa Teresa

Y no dejes de visitar el especial de viajes por Brasil de Blog de Viajes.

Octubre 2, 2008

Sobre propinas y viajes

Categoría: viajes — Tags: , , , , , , , Jorge Gobbi - 12:23 am

Eliminando al rey

Las propinas son todo un tema en el mundo del turismo, y uno de los ejemplos a tomar en cuenta a la hora de pensar la diferencia entre países. En Argentina, por ejemplo, lo normal es dejarlas en restaurantes y bares, pero también a personas que te dan algún servicio, aunque sea pequeño. Por ejemplo, cargarte la valija en el micro. En el caso de los restaurantes, durante mucho tiempo se dijo que el 10% del valor de la cuenta era un valor razonable para dejar si éramos bien atendidos, pero la mayor parte de los argentinos hoy dejan porcentajes bastante menores.

No es así, claro, en todos lados. En Estados Unidos, por ejemplo, en los restaurantes es usual dejar un 15% de propina; se puede ver en las mesas como los comensales sacan sus calculadoras para no equivocarse con el monto. Incluso en algunos lugares esperan un poco más; un 20%, por ejemplo. También esperan propinas los taxistas, peluqueros, quienes traen el delivery de comida. Es una verdadera cultura del gratuity, tan instalada que, en el caso de que no quieran dejarla, deberán escuchar reclamos; por ejemplo, les preguntarán que problema hubo para que se nieguen a dejar la propina correspondiente.

En países como Brasil, por ejemplo, han optado por institucionalizar el tema, como alguna vez sucedió en Argentina. En lugares como Río de Janeiro se carga a la cuenta un 10% del monto gastado, que es destinada a los empleados.

Y por último, y en particular en Asia, no está bien visto dejar propinas. Dos casos son Japón y China, aunque siempre pueden existir excepciones.

De todos modos, vale tener en cuenta un punto central: si los atienden bien, es razonable dejar una propina, en particular en los restaurantes. El personal allí no suele ser bien pago, y la mayor parte de las veces dependen de lo que dejen los comensales para redondear un ingreso decente. Recuerden, además, que en muchos lugares cobran el servicio de mesa, pero que eso nada tiene que ver con la propina; son los gastos que el restaurante debe tener para limpiar manteles y otros materiales, y que cargan a la cuenta de los clientes.

La foto que abre la entrada fue tomada por Daquella manera y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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